RANCAGUA, Chile.- Los movimientos telúricos son moneda corriente en la mayor parte del territorio chileno. Su ubicación geográfica hace del país trasandino un lugar propicio para sismos de mediana y alta intensidad. Sin embargo, por más acostumbrada que esté una sociedad a estos fenómenos, los terremotos casi nunca pasan desapercibidos, causando temor entre quienes tiene la oportunidad de experimentarlos. Para sorpresa de todos, este último no fue el caso de un grupo de evangelistas.

El 25 de marzo, un terremoto de magnitud 7,2° en la escala de Richter sacudió la zona centro-sur de Chile; la misma que había sido epicentro del anterior y violento evento del 27 de febrero de 2010, cuando un tsunami dejó centenares de víctimas y desaparecidos.

Un grupo de personas evangelistas se encontraban celebrando una misa. Bailaban y cantaban al ritmo de las alabanzas del pastor, cuando de pronto comenzó a temblar violentamente. Ninguno de los presentes se inmutó, por el contrario, continuaron bailando al son de las palabras de su guía espiritual, que comparaba el movimiento sísmico con la segunda venida de Jesús.

"El Espíritu Santo quitó todo temor de nuestras vidas, tocando genuinamente a casi toda la congregación. Aún durante la exposición del mensaje la presencia del Señor seguía en medio nuestro, así que a diferencia de muchas experiencias de miedo que se vive durante los sismos, nuestro Señor nos llenó de vigor y nadie se preocupó de irse hasta finalizado el culto.  Sólo quienes confían en Dios pueden enfrentar momentos difíciles con la paz de lo alto", escribió el pastor que precidía la misa en YouTube, donde se encargó de compartir las imágenes.